Soltarme y dejarme caer. Necesito sentirme libre. Deslizarme por el aire y permitirme con alas para volar. Soñar todo lo concreto, sentir todo lo intangible. Que la brisa se apodere de mí, que el cielo observe mi vuelo. Caer y cerrar los ojos, abrirlos y volver a caer. Que la noche me estrelle a oscuras, que el sol me esquive de día. Caer y solo caer, sin aterrizaje planeado. Caer tan solo caer, dejando este mundo a un lado.... En fin, los sueños como ése no duran mucho, y María había vivido lo bastante para entender que la realidad no coincidía con sus sueños. Ésa era ahora su gran alegría: decirle a la realidad que no necesitaba de ella, que no dependía de lo que sucedía para ser feliz...

1 comentario:
Hola Flor..recién hoy pude hacerme un tiempito para leerte y escribirte.
Te digo que son muy buenos tus textos. Los encuentro simples, sencillos pero reales, ciertos, sinceros.
Me gusto mucho el cierre del primer post que dice: Mientras tanto, lo repito bajito, no vaya ser que se cumpla…
Justo porque creo que hay que tener cuidado con lo que se pide, no vaya a ser cosa que se te cumpla..je
Bueno te sigo leyendo, uhn gusto real pasar por aca. Un abrazo, Diego.
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