sábado, 13 de diciembre de 2008

Marionetas

...Entonces se dio cuenta de que lo había esperado todos esos días. Y en ese momento aceptó todo lo que el destino había puesto en su camino.
No se quejó; se puso contenta, podía permitirse ese lujo, porque un día se iría de aquella ciudad, sabía que ese amor era imposible, y por tanto, ya que no esperaba nada, tendría todo lo que aún esperaba de aquella etapa de su vida...

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