Y vos diciéndome al oído esas palabras que sólo suenan bien en tu boca. Y escuchar de fondo la lluvia y esperar que pare para ver si así es más fácil despegarse de la cama. Y volver a decir: ¡un ratito más! Y quedarte remolón entre las sábanas. Y pedirte otro beso y darte un abrazo. Y reírnos de nosotros hasta que duela la panza. Y seguir haciéndote cosquillas hasta que digas basta y te rindas. Y volver a empezar. A decir buen día con una sonrisa y abrir las ventanas para estrenar el día gris que nosotros pintamos de rosa. Y volverte a mirar sin decir nada. Y volverme a reír.
Y así de simple se explica el amor.
...mis pensamientos paralizan mi voluntad
y tú regando mi jardín un día de lluvia torrencial,
la mejor compañía para estados de ánimo peligrosos.
Y yo que dormido a tu lado puedo afirmar
que hasta las pequeñas discusiones
fueron contigo algo estupendo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario