miércoles, 30 de septiembre de 2009

Más tarde de lo esperado

Las cosas buenas hay que saber esperarlas. Cuando lo que querés tarda en llegar, el deseo crece y ahí tu corazón se prepara para vivir eso que tanto esperás…
Hay cosas que llegan más tarde de lo esperado. Y eso provoca ansiedad, frustración… Pero por algo hay cosas que se hacen esperar…
Cuando menos lo esperás, quizás cuando ya renunciaste a alcanzar ese deseo, es cuando la vida, el destino, lo que sea, te sorprende y esas sorpresas son las que más se disfrutan… Las que llegan cuando menos las esperás…
Las cosas buenas llegan tarde. Dan trabajo, esfuerzo, dedicación.
Y cuando uno sabe que lo que está por venir es bueno, esperar no es una agonía… es una fiesta.
Saber esperar es saber desear… Queremos todo ya. La comida ya, los resultados ya. Levantar el tubo del teléfono y que venga un delivery y te traiga… la felicidad... ahora.
El deseo se vuelve más fuerte cuando uno se toma el tiempo de desear, cuando uno siente el deseo. Si en la realización no hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable.
Así que será hoy. Mañana. En un tiempo. En el momento exacto. Más tarde…quizás, más tarde de lo esperado… Pero eso… eso es muy bueno!

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