miércoles, 19 de agosto de 2009

A él que nunca entendió cuánto se puede llegar a querer,
a ese alguien,
la ignorancia le queda grande.

Ella ya no le debe nada,
porque quizás él nunca mereció nada.
Y sin embargo,
para ella muchas veces lo fue todo.

Y no lo culpa,
porque él nunca supo asumir riesgos.
Y siente asco,
porque él nunca entendió de sinceridad.

Y las verdades que se gritan en la cara
son perfectas ante mentiras tras un papel.

Sin sentido
ella quiso creer que siempre sería un juego.
Sin querer
le tocó perder.

Y sin más,
hoy sólo le queda esperar
las consecuencias de una noche
que ella disfrazó de reencuentro
sin saber que para ambos
sería el final.

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