viernes, 17 de abril de 2009

Evidencia

Soy débil… lo sé.
Quizás lo sospechabas y por eso decidiste volver.

Quizás mi manía de buscarte te logró convencer.

Todo cierra ante un quizás.

Todo suele ser perfecto cuando es de mentira.

Soy débil… lo sé.
¿A qué estamos jugando?

A ser títeres en manos de nadie.

A ser versos en los labios de un mudo.

A ser un perfecto engaño ante los ojos de todos.


Soy débil… lo sé.

Lo acepto.

Lo asumo.

Porque no puedo evitar que al encontrarte mi piel se erice con el sólo hecho de suponerte en mis manos.

Porque no puedo evitar que mis labios quemen cuando rozan los tuyos.

Porque no puedo evitar que dejemos de jugar.


Soy débil… lo sé.

Y necesito que lo sepas.

Que lo adviertas.

Que te asegures.

No pretendo que la moral nos arruine el juego.

No pretendo que las buenas costumbres nos dicten un reglamento.

No pretendo convencerte.

No pretendo que me entiendas.


Soy débil… lo sé.

Y parezco estar jugando a los humanos cuando digo que te amo.

Y parezco ser un juguete de plástico sin cuerda para funcionar.

Y parecés sospechar que me encanta esta mentira.

Y parecés distraerte frente a tu propia realidad.


Soy débil… lo sé.

Y ahora sos testigo de mis pretensiones.

Ahora sos el motivo por el que vuelvo a jugar.

Ahora somos cómplices de este simple suicidio

de tu imagen ante mi debilidad.

1 comentario:

Rigelira Libelo dijo...

Florrrrr !


Nah, primero gracias por pasarte siempre y darte el tiempo para apreciar lo que hago. Buena Ondaa! :)


Sobre "Evidencia" me gusta mucho eso de "jugar" jeje... sómos débiles. Gran parte esa donde decís que no querés que la moral y las buenas costumbres efecten el juego, esa actitud es la que necesita la literatura siempre!


Saludos !




Rigelira Libelo